Esta película de ciencia ficción dirigida por Don Siegel con Kevin McCarthy y Dana Winter en los papeles principales y un pequeño cameo del director Sam Peckinpah es un lujo filmado al más puro estilo de cine negro. Obviaré los temas políticos en el comentario de esta película y me centraré en su esencia y en su género, el de la ciencia ficción. Una de mis películas favoritas es esta "Invasion of the Body Snatchers" del año 1957 y basada en un relato de Jack Fenney. Y eso se debe a que la vi ya con cierta edad madura y es sin duda, la película que más miedo me ha producido de todas las vistas hasta la fecha. Cuando uno es pequeño las pesadillas en forma de celuloide se amontonan por la noche, pero a mi no me ocurrió eso con ninguna película en particular, me pasaba con escenas o personajes, pero no con una película entera: "Pesadilla en Elm Street", "Tiburón", "Aullidos"... de pequeño me asustaron por una u otra razón, pero no por la película en sí, como me ocurrió con esta y eso que ya contaba con veinte años, más o menos.
Para mi "La invasión de los ladrones de cuerpos" de Don Siegel posee algo de lo que carece el resto: el miedo es psicológico, está en tu mente y no en la pantalla y además siempre está patente desde el primer fotograma.
Una de sus curiosidades de esta película de ciencia ficción-terror y que siempre me ha impactado es que consigue asustarme sin la presencia de monstruos, sin sangre (sólo hay un corte en una mano), sin muertos y sin ni siquiera heridos.
Lo terrorífico lo inventas tú: el hecho de que la gente a la que amas pierda sus sentimientos y se conviertan en gente sin alma parece ser tan cercano y terrorífico que asusta a cualquiera.
Y ya desde el principio la historia entra como un aguijón. El personaje principal, desesperado, narra lo que ha ocurrido días antes en su pueblo y que amenaza por extenderse. Él llega de una reunión médica y poco a poco los hechos extraños comienzan a sucederse: gente que en su consulta estaban enfermos y que se curan milagrosamente, gente que anula citas con el doctor,... pero a la vez un niño que dice que su madre no es su madre, una mujer diciendo que su tio no es su tio... Todo es confuso para él y para nosotros.
Don Siegel consigue desde los créditos hacernos ver cómo un pueblo absolutamente normal y con gente sencilla se comienza a convertir en un lugar un tanto anómalo e incómodo para el protagonista.
Otro de los aciertos del film es que nosotros somos el protagonista, es decir, todo lo que ve el protagonista lo estamos viendo nosotros con él, todo es nuevo para las dos partes, pese a que nos lo esté narrando conforme avanza el relato.
Y sin desgranar mucho su trama decir que esta delicia dura 78 minutos, y eso es lo que debe durar. Ni más ni menos. Se pasan como un suspiro y no sobra ni falta nada.
Como curiosidad decir que tanto el prólogo y el epílogo, al igual que la voz en off, fueron impuestos por la productora tras el montaje inicial, donde no había ni un atisbo de esperanza para la humanidad, por lo que se añadió (aquí cada cual que opine si para bien o para mal) estas dos escenas extra.
Lo dicho, para mi la mejor película de ciencia ficción de la historia jamás superada en lo que ha terror se refiere. Después se realizaron varios "remakes" que iban rebajando la calidad conforme la volvían a hacer, hasta llegar a la última "Invasión" estrenada en 2007 con pésimos resultados artísticos.
Lo dicho, una auténtica obra maestra, de bajo presupuesto y gran imaginación y que cuenta con el que es posiblemente, el beso más doloroso y amargo de la historia del cine.